Las cadenas que sobrecargan
mi frágil cuerpo mis pasos se
hunden cada vez más,
mis sentimientos,
mi forma de pensar.
Cada vez que me levanto
es otro días más con las mismas
preguntas, incapaz de dar
ningún paso hacia delante,
algo me empuja hacia atrás
sin saber que hacer,
ni como actuar.
Cadenas al rojo vivo cubren mi cuerpo
grito en la más absoluta agonía
en el más absoluto silencio.
Dolor, tristeza, llanto, presión,
yo soy mi propia prisión.
La melodía más pura de una simple
nota de piano, consiguen de mi
ese otro mundo
llamado imaginación.
Tan real para mi que con estirar
mi mano podría tocar la más hermosa
rosa que jamás halla visto,
viajar a paraísos donde
el dolor, la tristeza, el llanto y la
presión sean solo
parte de esa imaginación.
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