sábado, 28 de diciembre de 2013

Correr

Un hermoso bosque enfrente de ella, 
un camino justo en medio,
empezó a correr sin mirar atrás,
la suave brisa acaricia su triste rostro y ambicioso
corazón que nunca dejara de latir,
un alma solitaria que ama la tranquilidad 
de la sabiduría aprendida, a través del bosque
influenciada por su aliento mira el firmamento
lleno de estrellas en las lejanías del universo,
sin dejar de correr hacia su meta, 
la luna en su más ferviente cenit ilumina 
su camino atravesando las hojas
de los arboles centenarios, 
abrigada con su manto de verdor 
iluminados por la mirada
de la dama que nunca se dejara rendir 
por muchas voces que oiga 
en su imaginativa cabeza
mirando hacia delante hasta 
que la muerte la detenga
y aun así luchara para continuar
lo que debe terminar si no nunca 
dejara este lugar que creyó en ella.

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