lunes, 6 de octubre de 2014

Té de la mañana

Vacíos son los ojos que miro
tras el espejo, mi desorbitada mente 
y enloquecida alma, mi corazón
no rebosante, ese día camine 
sobre lagrimas y odio.

Odiante de la vida y a lo que ello 
representa, pues cavando un tumba
me encuentro y en la lapida palabras 
hermosas al igual que vacías 
como mi corazón esta ahora.

Una odiante de la vida como
ya he dicho, no hay amor sin odio 
ni celos que te envenenen y 
te destruyan por dentro.

Falsas verdades un día tras otro
menciona sin temor,
escuchar falsas verdades que ya 
no creo.

Mi corazón vacío cada día, mi alma 
ensombrecida y antes de marcharse
me dijo.— Te amo — mientras se alejaba
con su sobrero de copa, yo por la ventana
observaba muy atenta como mi amor 
se iba con otra.

Creyendo que no me daba cuenta 
envenene su te de la mañana y 
en un hermosos día de lluvia 
la Parca se llevo su alma.

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