La caricia oprimida,
por el miedo
duele como puñales al rojo vivo.
La mirada denegada,
derrama lagrimas sin ser vistas
gritos sin ser escuchados.
La palabra callada,
da más que cualquier otra
escrita, pensada, dicha o susurrada
en el mundo.
Y con el verso que comenzó
con mis sentimientos,
ahora termina con los tuyos
hechos añicos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario