Necesitaría más de tres mil años de edad,
para descubrir realmente quien soy
y que es lo que hago aquí.
Las mismas palabras,
las mismas preguntas,
los mismos pensamientos,
y sin respuesta alguna.
Que es lo que haría falta,
para saber con total certeza,
¿cual es mi lugar en este mundo?.
Veo los segundos que corren en el reloj,
completando los minutos,
las horas,
los días,
los meses....
los años.
Veo el mundo de mi alrededor cambiar,
pero yo no me siento diferente.
Escucho al mundo cambiar,
sigo sin sentirme diferente...
Daría esta vida por otra eterna.
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