A la hora de la verdad he
sentido un sentimiento
que no sabría como explicar,
ni siquiera con palabras escritas
ni pensadas ni dichas,
ni en un pequeño y pobre relato.
Y aun así miro al cielo
contemplándolo
como si fuera a darme
las respuestas a mis preguntas.
Hay momentos en los he
llegado a no sentir nada
nada en absoluto,
no he sentido tristeza,
ni odio, ni alegría
momentos en los que
realmente he estado
tan vacía por dentro,
viviendo en la más absoluta soledad
sintiendo este vacío
tan frío y negro
que mi alma ya descansa en paz.
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